- No Fue Mi Suerte -

By Eduardo - noviembre 18, 2019

 Me llegaron unos mensajes al correo. Nunca imaginé que fueran de ella, ya que ella no me escribe al correo sino a mi teléfono personal. Abrí mi correo, y mi sorpresa es que era de ella, mi amada. 

 Ella es una hermosa morena de ojos color café, de manos delicadas y de piel suave, adornada con un hermosísimo centro de mesa llamado: Corazón. De su cuerpo emana un aroma tan hermoso que hipnotiza, cautiva y esclaviza a todo aquel lo respira. Ella a sido esculpida por los Dioses, Es mi Amada. 

Me emocioné al ver que era de ella ese correo. No dudé ni un segundo en abrirlo y ya deben saber el por qué. 
"No me llames más, 
No me escribas más, 
No me hables más.

Ayúdame a olvidarte,
Desaparécete de mi vida,
Pensé que no todos los 
hombres eran iguales pero
tú eres el peor de todos.
Tengo mucha rabia.

Lo nuestro se acabó".

Lágrimas surcaron mis mejillas al leer las cortas lineas que contenían ese mensaje, me pasaron muchas cosas por la cabeza. Un dios me susurraba al oido - Hay muchas otras -, pero yo lloraba mucho más porque como ella en este mundo no encontraría otra más. - Si, hay muchas otras, pero  ninguna como ella - le respondí. 

Tomé mi celular le marqué, necesitaba hablar con ella, quería una explicasión acerca de ese mensaje. 

-  Hola, ¿Para qué me llamas? - dijo ella con un tono llorozo. 

- No quiero perderte - Le respondí con lágrimas en los ojos.

- Pues ya lo hizo - A penas se le entendió lo que dijo 
porque tenía un nudo en la garganta. 

Comencé a caminar para su casa mientras hablaba con ella, vive a dos cuadras de distancia de mi casa. Me mantuve en silencio mientras ella me explicaba a gritos por qué me terminaba, ella lloraba diciendome todas esas cosas y yo también lloraba al escucharla.

Cuando llegué a su casa, me quedé en la carretera y de ahí podía observarla porque su ventana no tenía cortina y la luz estaba encendia. 

-  Te puedo ver y aún con lágrimas en los ojos estás hermosa - sonreí al decirle eso.

- ¡Cállate! - Me grito

- Esa blusa color morada te queda estupenda - Seguí diciendo. 

Ella frunció el seño al escuchar eso - ¿Dónde estás? - Me preguntó rápidamente. 

- Te amo de verdad. Está lloviendo y estoy temblando de frio pero mi pecho siente un poco de calor y eso es por el amor que siento por tí, llevo más de diez minutos observandote y no me importa si pesco un resfriado, pero de aquí no me voy hasta que me perdones por haberte causado ese daño, y quiero que sepas que sigues hermosa, asómate a la ventana y dime que aun me amas - Temblaba.

Ella apreto muy fuerte los ojos y comenzó a caminar hacia la ventana, y en cada paso que ella daba una lagrima brotaba y mi esperanza revivía, me emocioné al ver que se acercaba.

Y se que en este punto ya estarán pensando que a mí me pasó lo mismo que a todos los protagonistas de historias de amor, pero esa no fue mi suerte. Al llegar a la ventana, ella me miró, cerró los ojos y me grito        - ¡Lo Nuestro Se Acabo! -.

No todas las historias de amor tienen un final feliz.










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