La Carta Que Nunca Leyó
By Eduardo - diciembre 26, 2018
Un año y tres meses desde
que te hice la pregunta que
inició todo este cuento
mágico de amor.
A tu lado he sido el hombre
más soñador, feliz y más
alocado que en esta tierra a
pisado.
Cada beso, abrazo y cada te amo
hacen que este fuego llamado
amor, arda a más de 40 grados
de pura pasión.
Yo nunca me cansaré
de amarte, es placentero
darte un beso y abrazarte.
Te amaré con todas las
fuerzas de mi adolescencia
y aunque con el pasar de
los años mi cuerpo envejezca
te seguiré amando como si
tuviera treinta.
Te amo, mi amor.
Att: Tu amado
Me costó mucho escribirla porque no soy poeta y mucho menos escritor, solo exprese en letras todo lo que sentía en mi corazón.
que te hice la pregunta que
inició todo este cuento
mágico de amor.
A tu lado he sido el hombre
más soñador, feliz y más
alocado que en esta tierra a
pisado.
Cada beso, abrazo y cada te amo
hacen que este fuego llamado
amor, arda a más de 40 grados
de pura pasión.
Yo nunca me cansaré
de amarte, es placentero
darte un beso y abrazarte.
Te amaré con todas las
fuerzas de mi adolescencia
y aunque con el pasar de
los años mi cuerpo envejezca
te seguiré amando como si
tuviera treinta.
Te amo, mi amor.
Att: Tu amado
Esa fue la carta que le escribí a la chica que se robó mi corazón.
Me costó mucho escribirla porque no soy poeta y mucho menos escritor, solo exprese en letras todo lo que sentía en mi corazón.
Lloré al ver todas las palabras que fluían de mi corazón y aun más por todas las letras que estaba plasmando en esa carta de amor.
Ese mismo día quedamos en vernos en el lugar donde todo inició , estaba muy emocionado porque ya hace varios días que no nos veíamos en ese lugar.
Hola.- Le dije muy emocionado.
Se acabó todo.- Dijo ella.
¿QUÉ?!.- Pregunté.
Pero ella solo dijo...
Terminamos.
Y antes que yo dijera cualquier otra cosa, me dijo: Adiós.
Ella no dijo una palabra más, sólo se fue y ya.
Todo fue tan rápido que no tuve tiempo para entregarle la carta.
Sentí que todo lo que tenía por dentro se estaba cayendo a pesados, sentía que todos los sueños que quería cumplir a su lado comenzaron a morir uno a uno en ese preciso momento.
Yo quedé en ese lugar con miles de preguntas en la cabeza y todas sin respuestas, con lagrimas en los ojos y... con la carta en la mano.
No la he vuelto a ver más y aun conservo la carta que un día le escribí pero que ella nunca leyó.

2 comentarios
Muy bueno.
ResponderBorrarAaaah! no sabes cuanto me alegró ver tu comentario. <3
Borrar